martes, 22 de febrero de 2011

Adioses tardíos





Chocolate


La despedida fue breve, no habría reclamos, miradas heridas ni explicaciones innecesarias, tampoco habría ningún abrazo después de que finalmente se dijeran que se había terminado. Ninguno de lo dos sería capaz de decir "se acabó", no hacía falta, bastaba sentirlo mientras el ambiente se volvía espeso, fingirían que lo habían dicho y que ya no tenía arreglo. 


Después, tan solo limpiarías la sangre que aún quedaba en tus labios y te darías la vuelta para comenzar a caminar. Abandonar antes de ser abandonado, bajo ese concepto habías dejado a muchas personas en el camino, incluso amistades que también se volvían tormentosas, relaciones que tú volvías tormentosas. Ese día hacía frío, así que un par de cuadras después, te detuviste a comprar un chocolate caliente, el último que comprarías por esa zona puesto que, aunque tú no lo supieras aún, esa sería la última vez que caminarías por ahí. Tus motivos se habían terminado, ya no había nada que hacer.




Rompiendo hielo


Tú me enseñaste algo... "algún día inténtalo", a eso se reducía tu extraña experiencia que incluía fracasos por falta de compatibilidad, solitarios encuentros con la cafeína, y conocidos sin rostro que se alegraban al verte. Tú me explicaste eso que nadie te explica, aquello que guardan celosamente como un gran secreto que no debe ver la luz púrpura. Hace una semana, y por primera vez en mi vida, decidí seguir tus consejos, antes de que me diera cuenta un "gracias" se había grabado en la lista de cosas que definitivamente debías saber, claro que, no pienso decírtelo y con ello alimentar tu carácter narcisista, pero sabes, no es tan difícil con las personas que verdaderamente importan... Y la lista cambió de nombre, ahora era la lista de cosas que quizá jamás sabrías.




Ya no me sirves




No dejaba de darle vueltas al asunto, se preguntaba si había hecho algo para recibir esa dolorosa indiferencia. Quizá tan solo era el pago por tanto tiempo de atención inmerecida, algo que en su momento casi consideró inapropiado, la inmanencia no deseada. Así que esperó a que terminara su cigarrillo para hablar, sentía ese molesto palpitar en su garganta, odiosa contracción que resultaba en una voz temblorosa e inestable.


         - No pasa nada - le respondió con argumento planeado, como si hubiera estado esperando esa pregunta desde mucho tiempo atrás, pero no le creía, si no pasaba nada, entonces ¿por qué tan solo la ignoraba?, ¿por qué cada vez parecía sentirlo más lejos?


Así había sido, un par de llegadas tarde y de pronto se había cansado de esperar, hasta ese punto lo comprendía pero lo demás era un enigma sistemático que terminaría por desaparecer.


        - Tengo que irme ahora - se alejó con lentitud, ninguno necesitaba saber que ya no volverían a verse, habrían sufrido con ello, así como ninguno tampoco tuvo que enterarse de que ya no se eran de utilidad.




Ácido


No tuvo que reclamarte, odiaba los reclamos, aunque en el fondo, si no lo había hecho era porque te había sacado de su vida, sin pedir tu opinión, sin importar tu resistencia, tu paciencia o si te quedabas con esa sonrisa que no tenía nada de verdadero por más que lo intentabas. La simbiosis había terminado y ya no eras más que un parásito al que debía eliminar lo más pronto posible. Un poco de ácido. 




Has recibido



Algo que me emociona mucho, además de conocer a alguien y descubrir que tenemos algo en común, son esas sencillas palabras "Has recibido", ver esas expresiones tan tuyas, tan tuyas y tan suyas porque pertenecen a la misma mediana especie en envases cereza pastel diferente.


"Yo no sé porqué" - dices con tanta sinceridad que inevitablemente tu voz me golpea con la violencia del hubiera y me atormenta una vez más. Ahora te comprendo, ahora sé cómo te sentías en aquel entonces y lo difícil que debió ser para ti, y así como tú, sigo un camino parecido. Veo tu agenda con curiosidad, aunque sé que mi nombre ya no estará ahí. Tampoco es que te gustara escribirlo o que yo lo permitiera, a decir verdad odio mi nombre y a ti te gustan los pronombres, supongo que a mi también, aunque a veces pienso que es posible que tan solo me gusten por ti.




De tarde a nunca


        - Vamos tarde ya... - voz agitada de quien camina más rápido que de costumbre.


        - Más vale tarde que nunca - alegría de tarde lila que le trae recuerdos muy gratos, muy muy gratos.



"Más vale tarde que nunca" Eso es aplicable en muchos casos, especialmente cuando el tarde es un quizá a punto de convertirse en un modélico verbo en modo subjuntivo, en espera del combustible necesario. Pero cuando sabes que el tarde es muy tarde, casi un nunca, entonces, te comienzas a preguntar si vale la pena.


        - ¿Te quieres quedar conmigo? - pregunta sin pensar, antes de que sea muy tarde.




Lágrimas



El aire tiene ese aspecto rojo de un buen sábado por la tarde baja las escaleras no sabes cuántos son, elegir el camino más corto con el pavimento ensangrentado bajo tus pies nunca los has contado pero si lo piensas un poco esa canción es horrible en días como estos esto es un mal karma, camina más rápido (presente simple tercera persona modo indicativo) camina más rápido (singular segunda persona modo imperativo), el callejón atrás todos transpiran sangre y esto es un mal karma, ¿crees en eso? Sí, ¿tú no? Llega, llega pronto si no quieres que se vaya y te deje atrás... - Llegan tarde. Esto es un mal karma. Sus ojos lagrimean, ya ha perdido la costumbre del vómito matutino en un mal karma.


***


Anécdota: Un día alguien me dijo que mis cejas eran bonitas, no recuerdo en que  época fue, pero sé que era la época de esa persona, lo sé porque me entusiasmó el hecho de sentir su contacto y creo que dejé de respirar por estar pensando en todo lo que ocurría. Debo decir que mis cejas jamás volvieron a tener la forma de aquel entonces y cuando terminó su época, me pareció ridícula la forma enamoradiza en que dejé que entrara a mi vida.



17 de febrero, 2008 - 7:09 p.m.

Ultrasecreta y súperdelicada





24



Hoy no quiero pensar en ti, tan solo deseo beber algo de jugo, de ese que tanto odias pero que terminas quitándome porque así eres tú. Recargarme en la pared para evadir las frases que se refieren a ti... a mí... a los dos y a todas esas extrañas cosas que ocurren entre nosotros.


        - Entonces... ¿nos vemos en la noche? - sonrío, más bien me burlo de mi misma porque de antemano y sin necesidad de verte, sé la respuesta.
        - Claro... - aunque no está claro, somos un 2... un gris con rojo que no termina de caerse bien, mi madre piensa que eres lo más genial que existe... creo que es porque no sabe que estoy enamorada de ti.


Al final accedo, al final te digo que está bien, que te veré esa noche y las siguientes porque a eso le llamo "tú". Sí, así le digo, ese tú que consiste en el efecto de tus palabras sobre mí, aquello que nunca hago y que no es normal en mi, aquello que hago por ti, porque soy un vacío, un vacío insonoro que muere como nectarina a los 24 de tuberculosis gris.


***



Principios de octubre



Cuando se vaya, estará completamente sola, quizá es por eso que ahora aprende a caminar. Los primeros pasos fueron inseguros, indecisos, tambaleantes, fueron pasos rojo amarillo en versión "luces brillantes".


¿Que si estaba enojada?


No. Ya ni siquiera poseía la capacidad de sentir algo. Lo pensó un momento y se preguntó si habría algo que extrañaría. Seguramente no, pero ya no tendría la seguridad que había sentido hasta entonces. Y después estaba esta otra situación, en donde aquella persona que se había arrepentido intentaba regresar... lo sintió como una amenaza, como si con esa no tan desconocida presencia, la relación que mantenían se fuera a evaporar, iría desapareciendo poco a poco y un día tan solo tendrían algo llamado "amistad".


¿Qué no era eso lo que había querido en un principio? ¿Algo que la obligara a separarse, a deshacerse de esos inservibles sentimientos que había venido desarrollando en los últimos meses...?


Pues bien, ahora ya no estaba tan segura.


***



Silencio


Me dices que es normal, que a ti también te ha pasado y que si dejo de estar en los extremos podría lidiar con ello.


        - Shh - él volteó como si le pareciera ilógico, irrisorio y casi ofensivo que alguien se atreviera a silenciarlo, pero después cambió su rostro cuando escuchó las palabras: "Por favor"

***



Sublimación


Yo tampoco quería perderte, pero después de todo el daño que nos hicimos ya no había nada más que hacer. Ya conoces mis pensamientos y no queda nada que te pueda ofrecer, ya no puedo engañarte y tampoco hace falta. Tú tampoco crees en las segundas oportunidades.


Siempre restablecíamos el orden natural, en segundos, en minutos, en lágrimas o en colores pero... ya no era suficiente, no eres feliz, dejamos de sonreír hace tiempo y es cierto. Todo el tiempo por ti y que pienses que te estaba haciendo un favor. Odio el ruido fuerte, odio que te enojes conmigo y tener sed. La sed es algo que se confunde fácilmente, así como todos los malentendidos que nos fueron alejando. ¿Cuántas horas? Las malas palabras y los deseos frustrados. Odio tener sueño y la incomodidad de lo extraño. Odio tu paciencia.


        - Ya no iremos ¿cierto?
        - ... No


Llegamos a ese punto, a mitad del camino, a ese último lugar al que iríamos porque sabemos que ya no podemos avanzar más.


***



¿Entonces?



Apenas lo conocías, lo habías visto miles de veces pero seguías confundiendo su rostro entre las máscaras que solías aborrecer a diario, tu voz ya no era tuya, ya no hacía lo que le pedías, así que ahora seguías las vibraciones conocidas y movías los labios. Quedaban 3 Gigas en tu memoria y te preguntaste en qué demonios habías utilizado tanto espacio, en realidad lo sabías, pero te gustaba preguntarte porque necesitabas hacer tiempo mientras te decidías a hacerle la propuesta.


        - Necesito que dibujes algo para mi - la lluvia arrastró tus palabras y esperaste su respuesta.


***



Intuición


El primer paso fue tomar las tijeras, lo pensaste un poco antes de hacerlo y descubriste que ibas a necesitar ayuda, no importaba la experiencia ganada en tus fallidos intentos, esta era una de esas cosas que por más que quieras, no puedes hacer por ti mismo. Repasaste mentalmente el nombre de aquellas personas que probablemente estarían ahí, la lista inicial era larga pero pudiste descartar unos cuantos nombres sin siquiera pensar en el por qué. Hubo nombres que permanecieron por el tiempo, no querías catalogarlos pero te gustaba el orden y todo debía tener un lugar específico dentro de tu retorcido y no tan ordenado mundo.


Diez minutos exactos y comenzaste con tu trabajo, con algo de frustración pudiste ver que no era tan fácil como habías pensado, de hecho, ni siquiera podías decir que valiera la pena, pero era algo que en realidad deseabas hacer, por eso, a medio camino, y a pesar de todas los señalamientos que se contradecían, decidiste seguir tu intuición a pesar de que ésta ya te había engañado. Tu intuición era una miserable que disfrutaba viéndote sufrir, haciendo de ti una persona masoquista que provocaba sus propias heridas, pero le tenías cierto aprecio y además, no había nadie a quien seguir. Segundos más tarde, el agua se interpuso en tu camino, aunque en el fondo sabías que lo que te detenía era el miedo.


***

4 de noviembre de 2007 - 8:22 p.m.

Dedicatorias Anónimas (Serie D.A.)




De Ausencias



Y me haces hablarte cuando yo nunca hablo, eso me fastidia... no me fastidias tú, de hecho, podría decirse que me agradas y que con el tiempo he desarrollado una especie de aprecio por ti, pero me fastidia lo que me haces decir, lo que me haces hacer, pensar o sentir, (sonrío) ¿y todavía te preguntas si soy antisocial? 1, y,  ¿sabes de qué me di cuenta?, que sabías más de mí de lo que yo hubiera querido, lo supe cuando comenté una de mis grandes obsesiones y nadie sabía de que hablaba, entonces recordé que quien sabía acerca de ello eras tú, que seguramente te lo había dicho tantas veces que habrías puesto los ojos en blanco para seguir escuchando con la paciencia que solo tú tienes conmigo, y es cuando me doy cuenta de cuanto te extraño, ya nada es lo mismo y tampoco quiero que lo sea, quiero que siga doliendo tu ausencia, para no olvidarme de ti 2.




"De Alguien"




Quisieras reclamarle, pero la falta de oxígeno lo hacía casi imposible, no podías decir nada porque no tenías el derecho de hacerlo, tampoco podías pensar en algo concreto porque tenías que concentrarte en mantener la respiración que de pronto se había interrumpido sin que te dieras cuenta, y podrías morir antes de comprender que no estabas respirando. 


No deberías hacerlo, no deberías reclamar absolutamente nada y no lo estás haciendo porque sabes que no se dará cuenta, jamás leerá esto y si llegara a hacerlo tampoco importaría demasiado porque no sabría de quien hablas, se limitaría a preguntarte y entonces tú le dirías como si no te importara: "De alguien" y cambiarías el tema, see, así como lo has venido haciendo desde siempre. Ya no hay "otra vez", el "para siempre" dejó de ser dramático cuando lo dijiste por segunda ocasión, dejó de ser creíble y no sabes si agradecerle porque lo único que deseas que sepa es que fue quien destruyó tu capacidad de creer.



Dramático y Agresivo



         - No sabes lo que he hecho por ti
         - ...

No podía decir eso, no porque estuviera mintiendo sino porque tú sabías que era cierto, recordabas cada uno de sus favores y todas aquellas ocasiones en que pusiste a prueba su paciencia, porque sabías que no tenía paciencia. Querías decirle de una vez que te dejara en paz, que rehiciera su vida y que te dejara recoger las piezas que habían quedado de ti, aún húmedas por el llanto antiguo, con ese ligero sabor a sal que no terminaba de agradarte.


         - No te pedí nada.

Quizá no era tan dramático y agresivo como lo habías imaginado pero era algo... sonrió suspirando al mismo tiempo, sus hombros sufrieron una especie de espasmo y rogaste porque no comenzara a llorar, no ibas a soportarlo y terminarías gritándole lo que no querías gritar. Quizá vio en tu expresión que así sería y cerró los ojos para evitar que las corrosivas lágrimas no quemaran lo que quedaba de su dignidad. Tus manos quisieron alcanzar los últimos bocetos de su rostro, pero al verlos de lejos, pensaste que finalmente se había terminado, después de un par de años de esa tóxica relación, no había quedado nada en aquella habitación que quisieras conservar.

         - Si necesitas algo... tú sabes... - Sonrió con decepción y si no hubiera tanto odio de por medio, quizá habrías abrazado su cuerpo.

Horas más tarde, cuando te dejaste caer al lado de la puerta, descubriste que tenías ganas de llorar y te odiaste por ello.



Definitivo Adiós



Comenzó con un silencioso "no quiero ir", dejarte con lo que comencé y pensar en lo que sería si estuviéramos en el mismo lugar durante más tiempo, sería terrible, no me gusta la persona que soy cuando estoy cerca de ti y probablemente eso sea lo más frustrante de todo esto. 


Creo que la idea de que finalmente te estaba excluyendo de mi vida, desvió su camino y jamás llegó a mi sistema nervioso, por eso tardé tanto tiempo en comprender que se había terminado, que mis sentimientos por ti estuvieron vigentes lo necesario y que ahora comenzaba a aborrecerte. 


No quería que fuera así, han sido demasiadas horas las que dialogamos, tantos minutos desperdiciados porque ahora así lo veo, una completa pérdida de tiempo y ¿por qué no decirlo? de esfuerzo, demasiados sentimientos arrojados al torrente sanguíneo del que salieron, llegarían a tu corazón y eventualmente irrigarían tu cerebro, pero la paciencia de 120 días había terminado y ahora por fin podía decir que estaba en proceso de ser libre y hacer definitivo ese tan temido adiós.

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3 de septiembre de 2007 - 2:21 a.m.

Relativismo Atemporal




Lo que decimos


La pared estaba llena de una que otra frase almibarada y cruces de distintos tamaños, una por cada examen presentado. Casi se había convertido en un ritual inconsciente, en una extraña manía que no duraría demasiado, no podía durar demasiado. 


El calor era insoportable y las voces que anunciaban el sueño se desvanecían al abrir lo ojos. Entonces, solamente entonces deseaste que el tiempo se detuviese, en ese instante, en uno de esos momentos que te hacen sonreír de forma tonta para después recordar que has tomado terribles decisiones. 


Escuchaste lo que tenía que decir conteniendo el deseo de interrumpir un par de veces, ya conocías esas palabras, las habías escuchado antes por parte de alguien más, no era nada nuevo y a decir verdad, tú también las habías dicho tantas veces que por eso ya no creías en ellas, porque así como tú las utilizabas de esa forma tan irreflexiva, supusiste que él también podía hacer lo mismo, eso fue lo que pensaste, pero con otras palabras, sustituyendo los pronombres, pero ya sabes, todo está censurado o editado. En fin, no se siente tan bien, ¿sabes?, no se siente nada bien.



***


Desapego emocional



No ser parte de algo, ya había olvidado lo que se sentía. 


Aquel día que en alguna ocasión fue un "hoy" vi algo hermoso y quise tenerlo, no era deseo de posesión, porque, después de todo no sirve de nada tener algo, era más como ser parte de ello, tener la capacidad de ser parte de aquello que tanto deseaba. Me pregunté si era demasiado tarde. Y después de divagar un rato para evitar leer, me pregunté si sería diferente ahora si no te hubiera conocido, porque tenía que aceptar que en más de una ocasión desee no conocerte, nunca haberte hablado... no recuerdo eso, no estoy segura de quién le hablo a quien, y es que si lo piensas fue muy extraño todo, hay muchas cosas que no sé de ti y son esas las que nunca he podido preguntar.


***


No eran números, eran personas


Me gustan las estadísticas, les encuentro demasiada utilidad y me parecen en extremo interesantes. Aquel día no te vi, ni siquiera sé porque ese detalle llamó mi atención, es decir, tenía tanto tiempo sin verte pero fue ese día en específico cuando me di cuenta de que no te había visto, y estuvo bien, nada se derrumbó y creo que hasta comencé a olvidarte, intenté recordar cuando fue la última vez que hablamos, qué dijimos en ese entonces y si estaba consciente de cuanto tiempo pasaría antes de encontrarte de nuevo. 


No sé, creo que cuando vi aquel número sentí la necesidad de saber cuándo terminaría cada cosa que tuviese que terminar y solo por eso agradecí sin pensarlo el que te hubiese visto de nuevo, al menos, de esa forma podría recordar la última vez que hablamos, porque ese día dejaste de formar parte de las estadísticas y... a mí me agradan las estadísticas.


***



Eso somos



En algún momento me pareció extraña la forma en que nos comunicamos, porque siempre sabes de lo que te hablo por más confuso que parezca y porque la mitad de las veces no entiendo lo que dices y la otra mitad simplemente no te creo. Nunca tengo que explicarte nada ni tengo que hacerte preguntas porque eres tú quien responde antes de que el drama empiece. Esto lo supe hace poco, cuando dijiste aquello que siempre esperé que dijeran y me pregunté si así me escuchaba yo cuando lo decía. Porque a pesar de que somos ridículamente cursis jamás dejamos de ser malos y creo que eso es lo que me agrada, porque eso somos.



7 de julio, 2007 - 7:57 p.m.

† Extrañas Expectativas †




1. Solo quería que escribieras.


Nunca escuchas lo que escribo, ni siquiera estoy segura de que lees lo que digo, tal vez... es por eso que me parece graciosa la manera en que te acercas a pedirme algo, pones tu mano derecha sobre mi antebrazo intentando esbozar una sonrisa y arqueas un poco las cejas para dar énfasis a lo que dices... de antemano sé por donde va el asunto, pero no digo nada y espero pacientemente a que termines de hablar, finjo sorpresa y después tan solo te sonrío. ¿Por qué sonrío tanto últimamente? Es como cuando me comunico por teléfono (si es que llego a contestar), o cuando las risas sociópatas aparecen imitando los efectos del cloroformo, siempre quise robar cloroformo... pero en fin, ese no es el punto, la cuestión aquí es que esperas demasiado de mí, varias personas esperan demasiado de mí, toda mi vida ha sido guiada por las expectativas de los demás, y me pregunto qué será de mí cuando esas personas ya no estén o cuando ya no esté con ellas. Nunca has leído nada mío, nunca hablas conmigo... creo que sabes muy poco de mi.



2. Ya no te quiero.


Lo mencionaste demasiadas veces: "Cuando alguien te aprecia... le pierdes afecto". Eso también sucede con el resto de las cosas, una vez que se obtienen es más fácil deshacerse de ellas. Habías pensado pintar tu cuarto, buscando desesperadamente algo de independencia, por eso elegiste el negro, lo que decía tu madre del feng shui comenzaba a afectarte, aunado al hecho de que todos te dijeran que no lo hicieras, ya fuera directa o indirectamente. Pero eso solo te motivaba a hacerlo, tal vez dentro de dos semanas. 


Te diste cuenta de que ya no te apreciaba desde hace casi un mes... puede que haya sido desde antes, pero fue hasta hace un mes que lo notaste, y lo más fácil fue ignorarlo, después de todo, siempre hay días malos, sin embargo, los días malos se fueron prolongando hasta que se hicieron un mal mes, está en tus manos terminar con ello, pero así como le pierdes afecto a quien te aprecia, no puedes evitar apreciar a quien te ha perdido afecto.



3. ¿Vienes conmigo?


Fueron un par de depresiones, días de mala suerte o quizá el rechazo injustificado los que la orillaron a tomar esa decisión, no fue algo que se presentó de un día para otro, era algo que venía pensando desde hace mucho tiempo pero por fin las circunstancias se habían confabulado para destrozarle la vida, o bueno, al menos eso pensó mientras marcaba aquel teléfono con una lentitud desesperante, exponiéndose a que no le respondieran, pero tenía que hacer algo. 


La conversación fue difícil, había algo de interferencia en la línea y un par de personas que no debían escuchar sus planes, pero se dijo lo necesario y la pregunta, que más que cuestión parecía ser una orden, no obtuvo una respuesta concreta... habría dicho que si, pero este no era el momento, aún había tantas cosas que quería hacer, entre sus planes estaba pintar su cuarto de negro.



4. ¿Cómo no amarte?


Eres lo que yo no soy, haces lo que yo no hago, sobraban motivos para amarte, si creía que esto era algo pasajero, pues... me equivoqué. Sería demasiado falso negar lo que produces, porque le dabas sentido a mi vida, ya no son números, no son letras... no son nada. 


Es como si no pudiera dejar de ser transparente en cuanto comienzas a cuestionarme... ¿no es gracioso? Yo no soy de respuestas, no así de preguntas, me gusta preguntar cosas, así es como te conocí, y un par de frases después ya te estaba amando de la manera más absoluta que te puedas imaginar, pero eso ya lo sabes. 


Siempre me recordaste a alguien más, alguien a quien admiro profundamente y... sé que mis analogías no son válidas, mis pensamientos no son válidos... puede que tan solo sea una persona no válida, pero no me puedes culpar por estar ahí, sin importar que tan tarde sea, para ti no es tarde, para ti nunca es tarde, ni estoy ocupada, ni muero de sueño porque es lo único que puedo hacer, es la única forma que encuentro para acabar con lo que siento por ti, no hay palabras bonitas, no hay nada más que un cortés y casi obligado gracias, tal vez una sonrisa, pero no hay nada más. 


Yo jamás diré que te amo y puede que nunca te busque mientras espero que seas tú quien se acerque a mí, pero eso no le quita valor a lo que siento y es que ¿cómo no amarte si eres lo que más quiero? 



5. Se vería mejor


Las confesiones son lo peor, son más calladas que los silencios, más dolorosas que las críticas, más estresantes que un global de biomol y más sarcásticas que cuando te "comentan" que no se ve bien utilizar un slash/diagonal, porque cuando la gente confiesa cosas, la espera se hace eterna y la paciencia se reduce. Así que quedan tres opciones: Finges que no pasó nada y sigues como antes; aceptas arriesgándote a perder todo o rechazas mientras te alejas lentamente sin mirar atrás. Y justo cuando pensabas en un posible "no" o en un casi-seguro/exitoso rechazo la intermitencia apareció. Gracias.



6. Se me olvidó decirte


La primer canción que escuché de Tori Amos fue un cover de Nirvana "Smells like teen spirit" que pasaron hace siglos por MTV, haciendo un close up a sus hermosas manos; la primer historia que leí de Gerardo Bloomerfield fue "INOS" en el 2001, las fechas a partir del 2000 van perdiendo importancia, se escuchan demasiado cercanas, aunque hayan pasado 6 años ya; fue un sábado de 1993 cuando vi "El exorcista", las paredes de mi cuarto, en aquel entonces rosa pálido, dejaron de ser protectoras para convertirse en mi pesadilla personal. Tú y yo nos conocimos en el 2001.



7. Nos vemos


Está incompleto, pero ya sabes, este medio es nefasto.



23 de junio, 2007 - 10:13 p.m.